Para Chile, y nuestra región en particular, el 2011 estuvo marcado por las movilizaciones estudiantiles que estremecieron hasta los cimientos la estructura política y el cómo relacionarse con este nuevo grupo de poder -la masa social- surgido de los cientos de miles de indignados que al finalizar el año se preguntarán, ¿cuál fue el resultado de tantos meses de marchas y protestas?.
Cambios en la política, incluida la salida de la Intendenta de la Región del Bío Bío, bajas históricas en las opiniones de la población respecto del papel de los políticos y de cómo llevan a cabo su función principal, que no es otra que la de preocuparse de la población en forma desinteresada y al servicio de todos los electores. Reorientación en el gabinete ministerial donde salen los tecnócratas e ingresan los políticos dándole sin duda una revitalización a esta noble labor y a la tarea de gobernar, aún cuando persiste la percepción de insatisfacción en el cómo se llega a la gente, el cómo se trasmiten las trascendentes políticas públicas y se socializan las determinaciones.
Y como no referirse al drástico cambio en el sistema de votaciones, al introducir el voto voluntario y la inscripción automática, que confiemos no se traduzca en una dictadura de las minorías, las que sí concurrirán a votar y las otras por no ser una obligación cívica se irán de vacaciones o a la playa como tantas veces ocurrió en el pasado.
Confío en que este 2012 nos acordemos de los más pobres, del hermano que sufre, el que vive en situación de calle, de decir te quiero a quien se ama, de no humillar a nadie, de dialogar, dialogar y dialogar.
Dr. Marcelo Jara Román
Jefe de Carrera Licenciatura en Historia
Universidad Católica de la Santísima Concepción
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Partieron… las municipales
Marcelo Jara Román 02 dic 2011 / Blog Historia,Blogs Académicos
1 ComentarioA pesar de que la ley electoral en Chile es bastante clara y precisa en cuanto a las regulaciones, duración y finalización de la campaña electoral, algunos simplemente hacen vista gorda a esta legislación.
Una campaña electoral es lo que en ciencias políticas o al entender de cualquier ciudadano, es una actividad organizada, comunicada e informada por candidatos y partidos, que reciben un financiamiento estatal para reembolsar los gastos electorales, como una forma de recuperar en parte las onerosas inversiones que efectúan en cada contienda.
Aquí es donde se produce el conocido “fueron mis partidarios”, y como Pilatos, la responsabilidad es endosada a la fanaticada que con meses de antelación inicia los mentados rayados. Aun cuando los municipios proveen los espacios públicos necesarios para que los nombres y rostros de los candidatos sean conocidos por todos los ciudadanos, las blancas paredes terminan convirtiéndose en enormes pizarras, y cuanto lugar se cree apropiado es utilizado para afear la ciudad, la casa de todos.
Esta casa de todos ya está bastante mal con los daños del terremoto para que ahora nos bombardeen con rostros y eslóganes que solamente el tiempo borrará. Porque terminada la elección nadie se acuerda de limpiar ni muchos menos de hermosear al espacio público, ya que si cuidamos nuestros hogares con esmero lo mismo debemos hacer con nuestras ciudades, por lo que confiamos en que el dueño de casa, de el ejemplo, y recurra a los instrumentos que la Ley le otorga, aun cuando esto le signifique a los jueces de policía local una sobrecarga en sus ya pesados hombros.
Dr. Marcelo Jara Román
Jefe de Carrera Licenciatura en Historia
Universidad Católica de la Santísima Concepción
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¿Y qué pasa con los colegios?
Andrés Medina Aravena 22 nov 2011 / Blog Historia,Blogs Académicos
0 ComentariosEn la actual coyuntura educacional, cabe reflexionar en torno a una situación que expuso hace ya largos años el desaparecido historiador, Gonzalo Vial Correa. Aludiendo a los aportes estatales que recibía el sistema escolar, Vial concluía que los dispares resultados que obtenía la educación particular pagada, en comparación al sistema municipal se debía en parte importante a que la subvención escolar pagada por cada niño del sistema público, era una cuarta parte de la que pagaban las familias que educaban sus hijos en el sistema privado.
Sin negar la influencia de otros factores, siempre será evidente que el antiguo proverbio “poderoso caballero es don dinero” mantiene plena validez y nos obliga a asumir la realidad que se requieren más recursos frescos para mejorar el bajo nivel educativo general.
En tal sentido no deja de resultar orientador el dato publicado este año sobre los mejores establecimientos de enseñanza media de Chile y sus costos de educación. Considerando los mejores veinte colegios que en su casi totalidad funcionan en Santiago, vemos que cada alumno representa una matrícula de anual promedio de $2.200.000 y un arancel de $265.000 mensual.
Frente a los precios de enseñanza media de la mejor calidad y entendiendo que este no es sino un paso preparatorio para ingresar a la Universidad, resulta a lo menos temerario escuchar afirmaciones como que “la educación superior chilena es cara” ¿Porqué no se cuestiona los valores de la educación particular? ¿No será que desde 1981 se distorsionó a la baja los valores que representaba educarse en una Universidad?
Los mejores colegios chilenos no tienen la obligación de contar con grandes y complejos laboratorios, bibliotecas especializadas y lo más representativo de una Universidad de calidad, no requieren mantener una amplia planta académica con postgrado en diferentes campos de la ciencia, las humanidades y la técnica.
El problema se enfrentó en el pasado de manera parcial y desordenada; pareciera que hoy existen más posibilidades de abordarlo de manera integral y sistemática, a fin de iniciar una real y positiva transformación educacional.
Dr. Andrés Medina Aravena
Académico Licenciatura Historia
Universidad Católica de la Santísima Concepción
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Universidad somos todos
Marcelo Jara Román 02 nov 2011 / Blog Historia,Blogs Académicos
0 ComentariosY para todos, Universidad se construye con Verdad, con tolerancia, con empatía, con respeto por el otro. Pero cuando se pierde el respeto, se apabulla, reprime, humilla al otro, las confianzas se rompen, la democracia se quiebra y la convivencia se desgarra.
El movimiento estudiantil nace de una necesidad casi imperiosa de generar un cambio profundo al sistema educacional chileno, que desde los ’80, cuando se establece el sistema de municipalización y apertura de nuevas Universidades, genera el acceso masivo a la formación profesional técnica y universitaria, pasando de 100 mil a un 1 millón de jóvenes en el sistema, pero que en los ’90 y primeros años de este siglo sufre cambios y profundas reformar, dónde en vez de generar una fortaleza a las Universidades regionales y aliviar la pesada carga a la mochila que enfrentan las familias, las endeuda por largos años, colapsándola aún más.
Pero este colapso no le da derecho a nadie de atentar con la integridad física, síquica, moral ni intelectual de ser humano alguno. Cuando en la Universidad de Concepción dos profesores fueron agredidos, nadie dijo nada, cuando en Santiago se intentó saquear y luego quemar una Iglesia, nadie dijo nada, y cuando un profesor de la UCSC, que cumple las funciones de Rector, es agredido brutalmente en forma verbal, y se lanza una bomba en su sala de clases, ¿tampoco diremos nada?
Esto nos puede pasar a cualquiera de nosotros, alumnos, docentes o administrativos, y nos debe llevar a pensar qué estamos haciendo mal como sociedad. La Universidad ha sido, y está llamada a ser siempre la CASA donde se busca la verdad propia de la persona humana, sin odio, sin miedo y sin violencia.
Dr. Marcelo Jara Román
Jefe de Carrera Licenciatura en Historia
Universidad Católica de la Santísima Concepción
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Concepción, un pasado y un futuro
Andrés Medina Aravena 05 oct 2011 / Blog Historia,Blogs Académicos
0 ComentariosCuando Concepción cumple un nuevo aniversario, cuatrocientos sesenta y un años, desde la fecha en que oficialmente se la fundó y el gobernador Pedro de Valdivia instituyó el cabildo, merece la pena efectuar una reflexión en torno a los grandes hitos de su pasado, la condición de su presente y las expectativas acerca de su futuro.
Pensamos que sus características particulares están representadas en los títulos recibidos en las distintas etapas que ha vivido. Así se la consideró la capital militar del reino; el asentamiento inicial de la Real Audiencia en Chile; la zona desde donde se pidió por vez primera en la gobernación chilena la instalación de una Universidad; la ciudad mártir, por las sucesivas destituciones derivadas tanto por ataques indígenas o por los recurrentes terremotos y maremoto; la cuna de la independencia; la provincia que siguió a la capital en erigir la tercera Universidad de la nación o por último el riñón industrial del país, donde se establecieron las industrias pesadas y de transformación en pos de alcanzar el sueño de desarrollo socio-económico tantas veces postergado.
Todas estas características marcan la ciudad en su evolución histórica y nos revelan al intentar una comparación con la época actual que la tendencia centralizadora impactó de manera negativa a partir de los años sesenta disminuyendo de manera evidente su peso e influencia en la marcha del país. La primacía de la capital pesa como una losa en el resto del país y genera un desangramiento de recursos humanos y materiales que se canaliza hacia Santiago dando origen a un hipercentralismo que asfixia el desarrollo regional.
Las autoridades y comunidad de Concepción tienen en esta hora difícil y desafiante el deber de levantar con creatividad y voluntad de emprendimiento proyectos y acciones que neutralicen una tendencia que nos empequeñece. Si en Concepción existió un grupo de vecinos que en 1919 pudieron levantar una obra como la Universidad, hoy también se podrá realizar una unión creativa y generosa que aporte nuevos aires a la ciudad y al país.
Andrés Medina Aravena
Académico Facultad de Comunicaciones, Historia y Cs. Sociales
Universidad Católica de la Santísima Concepción
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La comunión de Fe y Razón, una necesidad de los nuevos tiempos
Marcelo Jara Román 05 sep 2011 / Blog Historia,Blogs Académicos
0 ComentariosCuando, desde nuestras funciones que nos son propias, vemos y vivimos el día a día y un mundo que camina a paso vertiginoso, y nos hemos detenido a preguntarnos hacia dónde, la respuesta no ha de dejarnos indiferentes, máxime cuando somos testigos de cómo nuestra sociedad ha cambiado, de cómo nuestros jóvenes han pasado desde el silencio, a alzar la voz y a gritarnos a todos quienes tenemos los oídos duros y hasta sordos, e inmersos en satisfacer necesidades superfluas, de que ellos buscan un mundo mejor, un cambio ya no de las estructuras económicas sino de nuestro estilo de vida, del como ver al otro, pensarlo, entenderlo y respetarlo. Ahora el testigo está en nuestras manos, en ponernos de acuerdo, actuar como adultos, y no sacar mezquinos cálculos electoralistas y caer en el populismo, que más que traer dividendos positivos en pro de una sociedad más solidaria, más justa y democrática; traerá lo que algunos buscan en un afán sin sentido, un relativismo absoluto, que va desde el reescribir la Historia, las bases del humanismo, el hombre integral ético y moral, a un hombre que busca autosatisfacción, que niega la existencia de Dios y se siente superior a EL. La búsqueda de la Verdad, es una tarea en que todos debemos estar empeñados, la Razón no es incompatible con la Fe, ambas se conjugan y son comprensibles y entendibles y no antitéticas. No tengamos miedo de proclamar el sentido de la Verdad, que hay un mundo que legar a nuestros hijos y nietos. No son tiempos fáciles, no es sencillo decir y ser Cristiano, aunemos fuerzas y caminemos a una sociedad empática y no individualista, creemos una cultura de la vida y del entendimiento, donde el dialogo sea el norte y la sinrazón y la falta de Fe el pasado.
Dr. Marcelo Jara Román
Académico de Licenciatura en Historia
Universidad Católica de la Santísima Concepción
España, América y los Bicentenarios
Cristián Medina Valverde 22 ago 2011 / Blog Historia,Blogs Académicos
0 ComentariosLa aparición hace pocas semanas del libro “España y América: dos miradas una historia”, que recoge las ponencias que se presentaron hace ya casi un año en el I Congreso Internacional de Historia de la UCSC con el patrocinio de la cátedra Jean Monnet de la Universidad de Salamanca, plasma en tinta lo que fueron esos días de intensas sesiones de reflexión crítica desde ambas orillas –la del Atlántico y la del Pacífico- en torno a un proceso histórico como el de las independencias de los países latinoamericanos.
La iniciativa debe ser motivo de orgullo para la ciudad de Concepción y la Región del Biobío ya que el Congreso y el libro se realizan y presentan en una ciudad “orgullosa de su espíritu pencopolitano”, al decir del historiador Fernando Campos Harriet, desde que cuyo eje se fraguó gran parte de la historia de nuestra independencia nacional.
En un año, 2010, donde abundaron todo tipo de iniciativas de cara a los festejos, en que se presentaron numerosos proyectos de obras públicas, concursos, imágenes, todos muy variados y de diversa calidad; no fueron muchas las iniciativas a nivel nacional que buscaron un análisis más decantado y sereno de lo que han sido los 200 años de vida independiente de Chile y los espacios donde pudieron encontrarse los historiadores tampoco abundaron. Esta razón sumada al azote del 27-F demuestra que la ciudad tiene no sólo capacidad para rearmarse luego de una catástrofe y dar escenario para actividades internacionales como las reseñadas, sino que también es capaz de pensar históricamente Hispanoamérica pero desde la región.
Dr. Cristián Medina Valverde
Académico Facultad de Comunicación, Historia y Cs. Sociales
Universidad Católica de la Santísima Concepción
C.M.
El mes de Septiembre, como siempre, nos señala la alegría de la cercana primavera y para nuestro país, la celebración de nuestras Fiestas Patrias que no son otra cosa que la rememoración del establecimiento de la Primera Junta de Gobierno y de las Glorias del Ejército. Durante mucho tiempo, marcando generaciones tras generaciones, estas fiestas han generado una apropiación temporal del mes de Septiembre señalándolo como “El mes de la Patria”, y el motivo político original de la conmemoración se ha transformado en un hito de unión nacional.
Las Fiestas Patrias de Septiembre son el único momento del calendario en donde podemos reflexionar y debatir sobre la responsabilidad que nos compete en la construcción futura de nuestro país. Es la única fecha que nos retrotrae respecto sobre conocer y custodiar nuestro origen como nación, íntimamente ligada a los creadores de la República. Es la única fiesta que nos habla de nuestra identidad y que se expresa desde el jolgorio popular hasta el recuerdo de las viejas costumbres ancestrales propias de la otrora conocida sociedad campesina ahora tan distante de nuestra vida cotidiana. Es sin duda una celebración única y muy propia del “viejo chile”.
El presente año las Fiestas Patrias tocan los doscientos años. Como en el siglo pasado frente al Centenario, hoy nos preparamos para que esta fecha no pase desapercibida y nos sirva para revisar lo que hemos construido y prepararnos para lo que falta. Es el momento de dar tregua a nuestras diferencias y promover el deseado espíritu de unidad nacional que tan caro es hoy en día entre muchas naciones. Será esta la ocasión para mirar nuestra historia sin prejuicios y con altura de miras, ya que sólo de esa manera se puede hacer nación; en definitiva reconocer nuestras coincidentes aspiraciones que históricamente nos han caracterizado por sobre todos los otros pueblos del continente.
Pero en el presente año, el mes de Septiembre esta sobrecargado de una emotividad especial y particular. En este año del Bicentenario, nuestro país sufre uno de los más grandes cataclismos de su historia, en especial nuestra región, que no vivía algo así desde hace más de cincuenta años. La destrucción y sobre todo las muertes que este fuerte teremoto ocasiono, marcara la pauta para todo este año, no sólo por las trágicas escenas, sino por las difíciles consecuencias que hay que superar. Y sin embargo desde esta extrema desgracia, nuestro país puede aprender mucho más que por una simple celebración. La unidad, políticamente tan esquiva, la logra la naturaleza mostrando por sobre todo lo mejor de lo nuestro. Es en la desgracia donde los sentimientos de unidad se materializan y donde, desafiante, nuevamente el chileno se para en el mismo lugar, como ha sido por estos más de cuatro siglos.
Sin duda, y ante toda propaganda o planificación política, este Bicentenario nos encuentra no sólo celebrándolo, sino que más unidos que nunca. Que esta lección sea su recuerdo.
Prof.(Mg) Manuel Gutiérrez G
Licenciatura en Historia
Universidad Católica de la Santísima Concepción
MG
Elección de Representante de la Gobernación de Chile Para la Junta Central.
UCSC 24 feb 2010 / Blog Historia,Blogs Académicos
1 ComentarioDurante la Guerra de Independencia Española, la Junta Central evacuó un sinnúmero de decretos a todas las provincias pertenecientes a la monarquía española, tanto peninsulares como de ultramar. Entre ellas la determinación de contar con representantes de cada provincia ante la Junta Central.
En lo anterior se observó una injusticia evidente, la Junta Central entregó dos representantes a cada provincia española con un total de 26 miembros en el seno de la asamblea, y sólo concedió uno a cada una de las diez provincias americanas.
En Chile surgieron escritos que repudiaban la medida y trataban de incentivar la crítica a la relaciones de dependencia.
El gobernador García Carrasco, al cerciorarse del ambiente que se estaba generando en la Capitanía, vio en las concesiones que otorgó la Junta Central a las colonias, un espacio para que los ideales de emancipación tomaran fuerza, por lo que dio curso en Chile a las ordenanzas con excesiva lentitud.
El 14 de septiembre de 1809, el gobernador García Carrasco determinó realizar la elección del representante de la Capitanía ante la Junta Central, entre todos lo cabildos de Chile como lo determinaba la ordenanza. A fines de enero de 1810, cuando ya se habían seleccionado los representantes para la elección general, llegó a Chile una nueva orden expedida por la junta con fecha 6 de octubre de 1809, la cual establecía nuevas formulas al nombramiento del representante, las cuales impedían ejercer dicha candidatura a hombres que tuvieran cargos públicos, entregando la oportunidad de participar en la selección final a cualquier persona que representara dignamente a la provincia ante la Junta Central.
Andrés Arriagada Padilla
Estudiante 4° Año
Licenciatura en Historia UCSC
Establecimiento del Consejo de Regencia.
UCSC 24 feb 2010 / Blog Historia,Blogs Académicos
2 ComentariosCon fecha 29 de enero de 1810 se firmó un decreto de la Junta Suprema Central de España que estableció un Consejo de Regencia, compuesto de cinco personas, una de ellas en representación de las colonias Americanas. Estas personas fueron: El Reverendo Obispo de Orense, don Pedro de Quevedo y Quintano; el Consejero de Estado y Secretario de Estado y del Despacho Universal, don Francisco Saavedra; el Capitán General de los Reales Ejércitos, don Francisco Javier Castaños; el Consejero de Estado y del Despacho Universal de Marina, don Antonio de Escaño y el Ministro del Consejo de España e Indias don Esteban Fernández de León, en representación de las colonias americanas.
Toda la autoridad y poder que ejercía la Junta Suprema se trasfirió a este Consejo de Regencia sin limitación alguna. Los individuos nombrados para él debían permanecer en este supremo cargo hasta la celebración de las próximas Cortes, las cuales determinarían la clase de gobierno que había de subsistir.
Juraron también los Regentes, verificar la celebración de las Cortes para el tiempo convenido, y si las circunstancias lo impidiesen, para cuando los enemigos hubieran evacuado la mayor parte del Reino. El Consejo de Regencia comenzaba a regir a partir del 2 de febrero en la Isla de León.
Mauricio Ramos Canales
Estudiante de 4° año
Licenciatura en Historia UCSC





