1. La Facultad de Medicina y los Institutos Superiores de Bioética y de Ciencias de la Familia del Instituto de Teología de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, expresan a través de la presente declaración pública su más enérgico rechazo a cualquier iniciativa jurídica, cultural, educativa, comunicacional, médica o social que busque la eliminación directa de un ser humano indefenso, se encuentre en la fase inicial o final de su existencia, esté sano o aquejado de alguna enfermedad, o cuyo origen procreativo esté marcado por un acto de violencia sexual. Lo anterior se fundamenta en que una acción orientada a terminar intencionalmente con la vida de una persona humana se opone a la justicia y al bien común, viola directamente el principio de no matar, además de no reconocer la dignidad inherente a cada ser humano.
2. La ciencia biomédica en la actualidad ha dado un reconocimiento pleno al embrión y feto. El estatuto biológico humano inicia en la concepción a través de la fertilización, la cual gatilla un proceso de desarrollo coordinado, gradual y continuo que acompañará al ser humano hasta la muerte.
3. La vida del ser humano inicia a partir del encuentro de los gametos masculino y femenino, dando origen a un ser con características genéticas específicas. Esta identificación expresada en su genoma, le atribuye por ejemplo rasgos de identidad genética sexual que desde la concepción será masculina o femenina, dependiendo si sus cromosomas sexuales son XX o XY. Por ello el embrión humano desde la etapa pre-implantatoria es capaz autónomamente de coordinar su propio desarrollo y dialogar con la madre. Este tiempo de crecimiento gradual le permite expresar al embrión o feto la maravillosa potencialidad inscrita en su naturaleza, que sin embargo, es todo lo que debe ser en cada etapa de su vida: cigoto, embrión, feto, recién nacido, joven, adulto o anciano, manteniendo el mismo estatuto antropológico en cada etapa.
4. Así el proceso continuo de la vida se desarrolla sin saltos cualitativos desde la concepción hasta la muerte. La implantación, el desarrollo de sus órganos hasta las doce semanas (feto), el nacimiento y cualquier otra etapa en la vida de la persona no modifican su naturaleza. Por tanto es la misma dignidad humana desde el origen hasta el fin y el mismo respeto el que se le debe procurar.
5. El aborto, la acción deliberada y voluntaria de provocar la muerte de un feto, es siempre desde la perspectiva ética un acto ilícito. No existe un real conflicto que nos deba colocar en la disyuntiva de elegir entre la vida del hijo o de la madre. Sólo minusvalorando la vida de uno u otro este conflicto aparece. La práctica médica actual en Chile, la cual hunde sus raíces en la tradición Hipocrática como en la del Buen Samaritano, muestra que no hay casos en los cuales profesionales de la salud hayan sido inculpados legal o éticamente al buscar con conciencia recta, la recuperación de la salud de la madre, y provocaran de manera indirecta, esto es no querida (doble efecto), por razón proporcionada, sin ser la causa directa de la recuperación de la de la salud materna, la muerte del feto.
6. Chile presenta hoy excelentes resultados desde la perspectiva de salud materno-infantil, siendo el tercer país americano con mejores indicadores de mortalidad materna y perinatal luego de USA y Canadá. El aborto por razón eugenésica, “terapéutica” o por violación sólo agrega a una situación ya compleja de enfermedad materna o fetal la gravedad de terminar con la vida de un ser inocente y no es la solución al problema sino un agravante más.
7. Nuestra cultura debe promover y defender la vida humana como un bien precioso y la dignidad de la persona como un valor no negociable ya que es el sustento de la vida democrática y del ordenamiento jurídico. Por ello y por el bien de las futuras generaciones nuestro país no debe despenalizar el aborto y reconocer a pleno titulo como seres humanos, personas y sujetos jurídicos a ambos componentes del binomio madre-hijo, los cuales deben ser cuidados ambos como pacientes por los equipos de salud.
Dr. Marcelo Lagos Subiabre
Decano Facultad de Medicina
Universidad Católica de la Santísima Concepción
M.L.
Dr. Cristián Vargas Manríquez
Director Instituto Superior de Bioética
Universidad Católica de la Santísima Concepción
C.V.
Mg. Claudia Pedreros Silva
Directora Instituto Superior de Ciencias de la Familia
Universidad Católica de la Santísima Concepción
C.P.






Mauricio Otaíza dice:
Queridos colegas, los felicito por su valiente y consistente declaración en defensa del niño que está por nacer.
Cristián dice:
Concuerdo plenamente, respecto de sostener para el futuro un nivel de “consciencia” a favor de la vida y en contra de cualquier medida que pueda facilitar o propagar el aborto. Soy de los que considera el nacimiento de niños indeseados como el fruto de la ausencia de políticas psicosociales preventivas del embarazo, las que deberían ser instauradas al inicio de la etapa escolar básica…