Justicia y Paz, desafío educativo

Presbítero Luis Rifo Feliú 09 ene 2012 / Blog Autoridades,Blogs Académicos

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Benedicto XVI, con motivo de la XLV Jornada Mundial de la Paz, ha propuesto el desafío: “Educar a los jóvenes en la justicia y la paz”, convencido de que ellos, con su entusiasmo y su impulso hacia los ideales, pueden ofrecer al mundo una nueva esperanza.

Se trata de un desafío que involucra a todos, en primer lugar a la familia, en especial a los padres, a  todas las instituciones educativas y formativas, así como a los responsables en los distintos ámbitos de la vida religiosa, social, política, económica, cultural y de la comunicación.

Educar requiere la responsabilidad del discípulo, que ha de estar abierto a dejarse guiar al conocimiento de la realidad; y la del educador, que debe de estar dispuesto a darse a sí mismo. Siendo testigos y no simples dispensadores de reglas o informaciones. El testigo es el primero en vivir el camino que propone.

Al preguntarnos: ¿Cuáles son los lugares donde madura una verdadera educación en la paz y en la justicia? Aunque la respuesta resulte evidente, es necesario subrayar que es, ante todo en la familia, puesto que los padres son los primeros educadores. Así lo ha recordado el Papa: “En la familia es donde los hijos aprenden los valores humanos y cristianos que permiten una convivencia constructiva y pacífica. En la familia es donde se aprende la solidaridad entre las generaciones, el respeto de las reglas, el perdón y la acogida del otro”. Por consiguiente, ella es la primera escuela donde se recibe educación para la justicia y la paz.

Es verdad que vivimos en un mundo en el que la familia, y también la misma vida, se ven constantemente amenazadas y, a veces, destrozadas. Unas condiciones de trabajo a menudo poco conciliables con las responsabilidades familiares, la preocupación por el futuro, los ritmos de vida acelerados, la emigración en busca de un sustento adecuado, cuando no de la simple supervivencia, acaban por hacer difícil la posibilidad de asegurar a los hijos uno de los bienes más preciosos: la presencia de los padres. Esto hace aun mas necesario que los padres, con el ejemplo de su vida inviten sus hijos a que pongan la esperanza ante todo en Dios, el único del que mana justicia y paz auténtica.

Un rol muy importante les cabe a los responsables de las instituciones dedicadas a la educación: que vigilen con gran sentido de responsabilidad para que se respete y valore en toda circunstancia la dignidad de cada persona. Que todo ambiente educativo sea un lugar de apertura al otro y a lo transcendente; lugar de diálogo, de cohesión y de escucha, en el que el joven se sienta valorado en sus propias potencialidades y riqueza interior, y aprenda a apreciar a las personas, que son sus hermanos.

A los responsables de la política deben también políticos ayudar concretamente a las familias e instituciones educativas a ejercer su derecho-deber de educar. En este sentido es clave el apoyo que se debe dar al fortalecimiento de la maternidad y a la paternidad. Mucho ayudará a los jóvenes, que de los responsables de la cosa pública, reciban una imagen límpida de la política, como verdadero servicio al bien de todos.

Por la importancia que tienen en la sociedad actual, los medios de comunicación les cabe  un papel particular: no sólo informan, sino que también, en cierto modo, forman el espíritu de sus destinatarios y, por tanto, pueden dar una aportación notable a la educación de los jóvenes en ámbito de la paz y de la justicia.

Con el inicio de un nuevo año se multiplican las expresiones de afecto y de buenos deseos para el año que se inicia, seria muy conveniente detenerse en estos temas, que son de gran interés ciudadano.

P. Luis Rifo Feliú
Vice Gran Canciller
Universidad Católica de la Santísima Concepción

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