Difusión de resultados de PSU


En la web del DEMRE, se informa que la PSU “es una batería de pruebas estandarizadas, cuyo propósito es la selección de postulantes para la continuación de estudios universitarios”. Para ello, considera Objetivos Fundamentales y Contenidos Mínimos Obligatorios, sin embargo, algunos contenidos y habilidades cognitiva no se incluyen en la prueba por la complejidad de su medición. Como toda prueba referida a norma, arroja puntajes que sirven para comparar a cada estudiante con un estándar y ordenarlo en una escala que va de 150 a 850 puntos.

Es, a lo menos, iluso pensar que entregue información sobre la calidad de la educación recibida por los estudiantes y menos aún que tenga valor pedagógico que ayude al establecimiento a mejorar los aprendizajes de los estudiantes. Antes bien, como prueba estandarizada, sus bondades son sicométricas y sirven únicamente para comparar y discriminar entre quienes la rinden.

Para mejorar los puntajes en la PSU, la clave es seleccionar a los estudiantes por sus notas, por su comportamiento y excluir aquellos con necesidades educativas especiales. Es decir, organizar cursos altamente homogéneos, enfocados en estudios superiores, con profesores exigentes y que dominen los contenidos evaluados en la PSU. Ni siquiera es un dato que les sirva a los padres para “elegir” el establecimiento pues son éstos quienes eligen a sus estudiantes más aventajados académicamente. Los padres pagan.

Respecto de la difusión de los puntajes de la PSU, tal como afirma el DEMRE, de los puntajes publicados no corresponde que se hagan otras inferencias que no sea la ubicación de los postulantes dentro de su grupo. El puntaje sólo sirve para ubicar al que la rindió en una escala, para que la universidad lo seleccione en alguna carrera.

A los únicos que debiera interesar el puntaje PSU es a los padres, para saber cuánto y cómo contribuyó el establecimiento educacional en el aprendizaje de sus hijos, puesto que el mayor aporte proviene de la familia, tanto por lo que heredan a sus hijos (porcentaje importante que explica mejor el rendimiento académico), como por las condiciones ambientales materiales, afectivas y espirituales que se dan en el hogar y que favorecen el estudio. Agreguemos a ello, la escolaridad de los padres (en especial de la madre) y la estabilidad de la familia, son factores que influyen más en el aprendizaje que los mismos métodos escolares. No debemos olvidar que determinados rasgos de personalidad favorecen más el estudio que otros, por lo que a un niño emocionalmente estable y con alta motivación intrínseca le irá mejor que aquel que no los tiene, sobre todo si sus padres acompañan desde cerca el proceso. Poner término a la difusión de puntajes PSU es una medida razonable, sensata y que va en la línea correcta de mirar la educación desde la perspectiva de la calidad y no del mercado.