Campaña prevención del SIDA

Cristián Vargas Manríquez 14 dic 2010 / Blog Teología,Blogs Académicos

1 Comentario

La campaña de prevención del SIDA recientemente estrenada por el Ministerio de Salud tímidamente ofrece un cambio de orientación en el fondo de la cuestión, pasando de la entrega de información sobre la enfermedad y su contagio a buscar el discernimiento y valoración de las conductas en ámbito de la vida sexual de las personas.

Quizás la frase atribuida a Albert Einstein ha calado entre los asesores del Ministerio de Salud: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. A mi juicio falta adelantarse aún más para llegar más lejos. Falta no sólo prevenir sino educar, difundir y promover estilos de vida saludables en ámbito de la sexualidad humana que reconozcan la principal virtud en juego, la del amor humano. Sin un discernimiento maduro, un testimonio creíble y una educación que permita expresar lo más propio de nuestra naturaleza humana, la razón y la libertad, llegaremos tarde a las nuevas generaciones, al igual que en el caso del lamentable incendio en la cárcel de San Miguel.

La vida humana es un bien demasiado precioso para no interesarnos como sociedad en su defensa y promoción. Ahora bien, es sólo en el contexto del amor donde las personas pueden vivir en relación fecunda con los otros. Es sólo en el contexto del amor donde la fidelidad y la abstinencia promovidas por esta campaña encuentran un sentido pleno. Es sólo en el contexto del amor humano donde los hijos son considerados un bien precioso y la sexualidad es expresión de la donación recíproca y complementaria. Es sólo en el contexto del amor donde quienes padecen SIDA encuentran una mano que los acoge y les da esperanza.

cvargasDr. Cristián Vargas Manríquez
Director Instituto Superior de Bioética
Universidad Católica de la Santísima Concepción

C.V.

1 Comentario

  1. Karina Peralta S dice:

    Totalmente de acuerdo con Ud. Soy funcionaria de la Universidad que tiene una hijo de 22 años y una de 10. Él, recién un adulto; y ella, entrando a la preadolescencia.

    A ambos los he visto estar frente al televisor cuando aparece la campaña del sida y pasa totalmente desapercibida para ellos.

    Creo más que nada debido a que es una campaña burda, con mensajes subliminales que quedan a la espera de quizás qué interpretación. Como sociedad estamos acostumbrados a estos mensajes poco directos y efectivos. Concuerdo con que si fuera una campaña más sencilla pero más profunda, como dar en énfasis al amor tanto a sí mismo como al prójimo, se logrará un efecto más enriquecedor.

    Karina Peralta S.

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