El principal tribunal europeo ha resuelto en las últimas semanas dos sentencias a favor de la vida humana en sus primeras etapas. En el primer caso la Corte Europea de Justicia con sede en Luxemburgo, máxima autoridad judicial para la garantía de los derechos humanos y libertades fundamentales en toda Europa, dictaminó que el legislador europeo «quiso excluir toda posibilidad de patentabilidad del embrión en tanto pudiera afectar al debido respeto de la dignidad humana» y de ello resulta que «el concepto de embrión humano debe entenderse en un sentido amplio», esto es desde el comienzo de la fecundación como un ser de la especie humana y por tanto sujeto de derecho. La segunda sentencia de la misma corte declara ilegítimo el acceso a las técnicas de reproducción artificial heteróloga, esto es a la fabricación de seres humanos con acceso a gametos (óvulos o espermios) fuera del matrimonio, debido a la disociación de la maternidad y la paternidad, propia de la técnica, dando prevalencia a la certeza de la identidad parental de toda persona. Ambas sentencias nos colocan en una adecuada relación entre ética y derecho al reconocer y tutelar la vida humana desde el inicio y propiciar la igualdad y fraternidad.
Dr. Cristián Vargas Manríquez
Director Instituto Superior de Bioética
Universidad Católica de la Santísima Concepción
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